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jueves, 31 de octubre de 2013

Tirano Banderas

Género: Teatro
Local: Teatro Español

Autor: Ramón María del Valle-Inclán
Director: Oriol Broggi
Interpretes:  

Emilio Echevarría (México) Tirano Banderas
Emilio Buale (España) Revolucionario, Pregonero, Mr. Cotum, Ciego, Barbero, Sargento y Reportero.
Pedro Casablanc (España) Coronel de la Gándara, Mayor 1, Barón de Benicarlés y Vate Larrañaga.
Joaquín Cosío (México) Zacarías, Dr. Polaco, Embajador Mexicano y Licenciado Carrillo.
Rafa Cruz (Venezuela) Revolucionario, Roque Cepeda, Nachito Veguillas, Melquíades, Currito mi alma, Embajador italiano y Criado chino.
Vanesa Maja (Argentina) Lupita joven, niña, hija Tirano, Laurita, Revolucionario, Embajador inglés, Don Trini y Policía.
Mauricio Minetti (Argentina) Filomeno, Director del diario, inspector, Mayor 2, Embajador japonés, Viejo de la prisión y Criado chino.
Juli Mira (España) Don Celes, Revolucionario y Alcaide.
Susi Sánchez (España) Lupita, Doña Chole, Cucarachita, Chinita de Zacarías, Abuela italiana, Preso (Valle Inclán) y Embajador norteamericano.

Información adicional: 

Cuenta la caída de un dictador hispanoamericano, el general Santos Banderas, que dirige la región ficticia de Santa Fe de Tierra Caliente de modo despótico y cruel manteniéndose en el poder gracias al terror y a la opresión. La obra describe su comportamiento caprichoso y tiránico y el surgimiento de un movimiento revolucionario que acabará por derrocarle, expondrá su cabeza cuatro días en el centro de la capital y enviará trozos de su cuerpo a los cuatro puntos cardinales del país. 'Tirano Banderas' como le apoda el pueblo,  esa “rata fisgona”, esa “momia amarilla” tan temida y odiada, es un ser emblemático, el dictador por antonomasia. Chasca los dientes y mastica hoja de coca. Es el centro de unas galería de personajes partidarios y adversarios dignos de un drama de Shakespeare, como el indio Zacarías, que porta en un saco los restos de su hijito devorado por las alimañas, o el licenciadito Nacho Veguilla, servil bufón que inicia su desgracia retratando al dictador al estilo cubista.

La adaptación presenta un país que es compendio de los hispanoamericanos usufructuado por un caudillo que es síntesis de los tantos y tantos sufridos en los dos últimos siglos, todos impostores, carismáticos angustiados, nacionalistas extranjerizados, déspotas democráticos, comunistas enriquecidos, como se ha planteado Flavio González Mello en su adaptación, con un fuerte ingrediente onírico permeando el relato escénico de un régimen que vive sus últimas horas como si fuera a durar para siempre, entre recepciones palaciegas y ferias populares, en un argumento complejo pero perfectamente hilado.










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domingo, 29 de abril de 2012

De ratones y hombres

Género: Teatro
Local: Teatro Español

Autor: John Steinbeck
Director: Miguel del Arco
Interpretes:  Fernando Cayo, Roberto Álamo, Antonio Canal, Rafael Martín, Josean Bengoetxea, Irene Escolar, Eduardo Velasco, Diego Toucedo, Alberto Iglesias, Emilio Buale

Información adicional:   


El poeta escocés Robert Burns escribió en noviembre de 1785 el poema titulado: A un ratón al deshacerle el nido con un arado en el que un campesino se dirige desolado al pequeño roedor al que acaba de destruir el hogar. Las dos últimas estrofas dicen así:

Uno más eres de los desdichados
que ven todos sus planes anulados:
de ratones y hombres quedan truncados,
los proyectos mejores,
¡y en vez de los éxitos anhelados,
nos quedan sinsabores!
Mas ¡bien estás comparado conmigo!
Es el presente tu único enemigo:
pero ¡ay! ¡yo miro hacia atrás y veo, amigo,
un sombrío camino!
Y, si miro adelante a oscuras sigo,
porque miedo me da cuanto adivino.

John Steinbeck utilizó ese verso para componer el título de su famosa novela “De ratones y hombres” que más tarde él mismo convertiría en una obra de teatro alentado por el éxito inmediato que obtuvo su publicación.

La historia de George y Lennie, protagonistas de la obra, es devastadora. Una tragedia moderna que se desarrolla en la gran depresión americana de los años treinta del pasado siglo de la que Steinbeck fue cronista en una serie de reportajes para el The San Francisco News y que utilizó como telón de fondo en la mayoría de su obra. La gran depresión se caracterizó por la inestabilidad de los mercados, las elevadísimas tasas de paro, el trabajo precario, despidos, desahucios, enfrentamientos raciales por las migraciones de las personas en busca de una vida mejor… ¿Les suena? Pobreza, desigualdad, injusticia, racismo, machismo, violencia… ¿De cuáles de estas lacras entre las que se mueven los personajes de “De ratones y hombres” nos hemos librado nosotros, inmersos en nuestra propia gran depresión casi un siglo después?

Decía un poeta que donde no está el hombre, la naturaleza es estéril. Es cierto que esa conciencia de nosotros mismos, la misma con la que contemplamos el pasado e intentamos vislumbrar el futuro, nos convierte en seres superiores capacitados para interferir en la naturaleza a nuestro antojo. Somos los únicos seres vivos sobre la tierra, capaces y conscientes de alterar la naturaleza, de pervertirla, de aniquilarla, incluso, de ir en su contra. Pero como dijo Steinbeck en su discurso de agradecimiento del Premio Nobel:

“El escritor está obligado a celebrar la probada capacidad del ser humano para la grandeza de espíritu y la grandeza del corazón, para la dignidad en la derrota, para el coraje, para la compasión y para el amor”.

De ratones y hombres es una historia estremecedora con un final terrible. Una historia sobre hombres y mujeres que se mueven en el vacilante límite entre la dignidad del ser humano y la animalización. Entre la razón y el instinto. Entre los que luchan para salir adelante y los que se dejan arrastrar por cansancio, incapacidad o agotamiento. Entre los que sueñan y los que, simplemente, duermen. Es una lucha extenuante que se produce a nuestro alrededor a cada paso. Tal vez por eso, muchas veces, pasa desapercibida o simplemente evitamos fijarnos en ella. Pero si lo haces, si te paras y miras verás que la lucha está interiormente iluminada por la grandeza de corazón y la grandeza de espíritu, por la dignidad, por el coraje, por la compasión y por el amor… Duele, pero ilumina.











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