Mostrando entradas con la etiqueta Rafa Castejón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rafa Castejón. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de febrero de 2018

El perro del hortelano

Género: Teatro
Local: Teatro de la Comedia
Autor: Lope de Vega

Versión: Álvaro Tato
Dirección:  Helena Pimenta
Interpretes:

Teodoro: Rafa Castejón
Tristán: Joaquín Notario
Diana: Marta Poveda
Fabio, Lirano: Álvaro de Juan
Otavio, Furio, Camilo: Óscar Zafra
Anarda: Nuria Gallardo/ Paula Iwasaki
Dorotea: Alba Enríquez
Marcela: Natalia Huarte
Marqués Ricardo: Paco Rojas
Celio, Chapas: Egoitz Sánchez
Conde Federico: Pedro Almagro
Leónido, paje: Alfredo Noval
Amor, Antonello: Alberto Ferrero
Conde Ludovico: Fernando Conde

Información adicional:


Encuadrada unas veces en la comedia palatina, otras en la comedia urbana, lo cierto es que se trata de una comedia única, con gran personalidad y que destaca por la construcción de los personajes, por la belleza de sus parlamentos y por la originalidad de su estructura.
Lope obra el prodigio de componer una comedia labrada meticulosa y profundamente, mediante unos recursos espacio-temporales, de lenguaje y versificación, de contexto y de procedimientos serios, cómicos y fantásticos que la hacen navegar, unas veces, con enorme brío, otras con la calma y el lirismo de sentir, dudar, temer… atravesando los rincones más ocultos y humanos de la experiencia de educación sentimental.
Una comedia que conmueve por los devaneos amorosos de Diana, condesa de Belfor, y encandila al público con su locura, su deseo y su pasión por un hombre de distinta condición social. Una mujer atrapada entre los prejuicios del estatus social y los arrebatos de amor hacia su secretario Teodoro, luchando torpemente por salir de la cárcel de oro en la que ha sido encerrada
Hermosa, tierna, divertida, oscura, luminosa, vibrante, bruta, triste, alegre, aristocrática y popular, esta comedia nos atrapa desde el primer momento, cuando vemos a esa mujer, Diana,
Abordo este espectáculo acompañada por un equipo extraordinario de intérpretes, creativos y de las distintas secciones de la CNTC, con el deseo profundo de llegar a nuestro público y de contárselo para que sientan que lo reciben por primera vez.
Helena Pimienta

















video
cuaderno pedagógico

viernes, 3 de noviembre de 2017

La dama duende


Género: Teatro
Local: Teatro de la Comedia
Autor: Calderón de la Barca

Versión: Álvaro Tato
Dirección:  Helena Pimenta
Interpretes:

Álvaro de Juan, Marta Poveda, David Boceta, Paco Rojas, Joaquín Notario, Nuria Gallardo, Cecilia Solaguren, Rosa Zaragoza, Rafa Castejón

Información adicional:

Comedia de ambiente urbano, perteneciente al género llamado de capa y espada, de enredo e intriga que nos transmite las incertidumbres del hombre de la época y las obsesiones de un autor que nos ha dejado tantas obras geniales.
Tras La vida es sueño y El alcalde de Zalamea, obras que he dirigido en la CNTC, mi inquietud sobre los temas calderonianos ha aumentado y no deja de sorprenderme cómo el autor los trata desde otra mirada en La dama duende.
Es una obra con estructura circular y dinámica que alberga un extraordinario verbo y unos personajes contradictorios. Una comedia que divierte, entretiene y critica con ironía las costumbres de una sociedad que tiene encerrada a una mujer viuda, incapaz de superar la ruina que su caballero la ha dejado.

Entre el sueño y la realidad, entre la risa y el asombro, las palabras de Calderón nos descubrirán, una vez más, situaciones relativas a la mujer, a los sentimientos, al engaño, a la libertad. Situaciones que proceden de nuestro pasado lejano y cercano e incluso de nuestro presente. El humor se aliará con nosotros para perder el miedo a enfrentarlas.
Helena Pimenta


Compuesta y estrenada en 1629 por Calderón de la Barca, esta comedia del género capa y espada presenta a Doña Ángela, una joven que acaba de enviudar tras la muerte de su anciano marido. La protagonista vive vigilada por sus hermanos, quienes guardan celosamente su honra.


Todo da un completo cambio cuando Don Manuel llega a la casa, un galán del que la protagonista se enamora perdidamente. Para poder estar con él, Doña Ángela urde un plan gracias a una alacena giratoria con la que puede entrar y salir del dormitorio de Don Manuel. Además, se hace pasar por un duende para seducirlo y así poder escapar también del férreo control de sus hermanos.












viernes, 18 de diciembre de 2015

El Alcalde de Zalamea


Género: Teatro
Local: Teatro de la Comedia
Autor: Calderón de la Barca

Versión: Álvaro Tato
Dirección:  Helena Pimenta
Interpretes:

REBOLLEDO: David Lorente
ESCRIBANO / SOLDADO 1: Pedro Almagro
VILLANO / SOLDADO 2: José Carlos Cuevas
LA CHISPA: Clara Sanchis
CAPITÁN DON ÁLVARO DE ATAIDE: Jesús Noguero
SARGENTO: Óscar Zafra
DON MENDO / SOLDADO / VILLANO: Francesco Carril
NUÑO / SOLDADO / VILLANO: Álvaro de Juan
INÉS / VILLANA: Alba Enríquez
ISABEL: Nuria Gallardo
PEDRO CRESPO: Carmelo Gómez
JUAN: Rafa Castejón
DON LOPE DE FIGUEROA: Joaquín Notario
REY / PELOTARI / VILLANO / SOLDADO: Egoitz Sánchez
PELOTARI / VILLANO / SOLDADO:Alberto Ferrero
VILLANO / SOLDADO: Jorge Vicedo
VILLANO / SOLDADO: Karol Wisniewski
SOLDADO / CHICO DEL TAMBOR: Blanca Agudo
VIHUELA: Juan Carlos de Mulder / Manuel Minguillón
CANTANTE: Rita Barber



Información adicional:
Como obra maestra del Siglo de Oro español y de la dramaturgia universal de todos los tiempos, El alcalde de Zalamea se resiste a la simplificación. Cada época, cada circunstancia, cada geografía, descubre en ella lo que necesita. La CNTC la ha puesto en pie en tres ocasiones y esta vez propone un nuevo acercamiento, con el afán de continuar desvelando al público lo que se esconde tras las palabras de Calderón.
Es difícil encontrar un texto dramático con escenas tan emocionantes y perfectas. El viaje de ida y vuelta de lo trágico a lo cómico parece una pirueta imposible. La respiración se detiene al avanzar de un lugar a otro, de un conflicto a su contrario, del día a la noche y buscamos tomar aliento en los momentos no tan lógicos que nos permite esta extraordinaria concepción del espacio y el tiempo.
Es una obra sobre el amor porque el autor pone el acento en el desamor. Es una obra sobre la justicia porque predomina la injusticia. Lo es sobre el honor como opinión de los demás, como virtud militar, o como conciencia y dignidad personal  y, con demasiada frecuencia y demasiado pronto, hacen acto de presencia el deshonor, el abuso, el fingimiento.
Y ¿qué decir de la excepcional construcción de los personajes? Contradictorios, como siempre en Calderón. También grandes, desenvolviéndose en medio de un turbión que se inició con los primeros versos de la obra, tratando de mantenerse en pie para llegar al final de su vida teatral trasladando al espectador la idea de que, a pesar de todo, la vida sigue.
Helena Pimenta

En un día.
Esta obra es pueblo vivo. Aquí se abren paso los versos a cuchilladas. Rueda el romance, fluye la música octosílaba como agua que cambia de estado y de forma según la escena y el personaje, sin transiciones, sin compases de espera. Transformación, vorágine, torrente. Agua de pueblo, romance casi puro, teatro claro y hondo, canción imperfecta y asonante, cuento de todos, obra coral y plural que, con sus miles de matices, se entiende y se siente a la primera, de golpe, en un día.
En un día, poco más, la tropa se aloja en un pueblo (¿o lo invade?), dos hombres duros se hacen amigos, una joven es raptada y violada, un hombre es ajusticiado y una villa se alza contra un ejército.
Pocas veces el teatro áureo fluye tan feroz, inmediato y activo como en este drama. Su eternidad de obra maestra es aromática, tangible, sabrosa. Hay campo. Hay un pueblo con su gente, sus sonidos, silencios y rumores. Hay una tropa que trae acero, canciones, miseria y barro. Hay una casa de labradores con su desván, su patio, sus amores y recelos. Hay hidalgos que pululan hambrientos, buscavidas que entonan jácaras, villanos que se alzan, rondas a la reja, duelos nocturnos, penas sumarias y un rey ex machina que reinstaura un orden lleno ya de sangre, despedidas y soledad. Todo sucede en tumulto ante nuestros ojos a tiempo real (si es que el tiempo no es siempre imaginario), sobre las tablas o a la vuelta del escenario, donde se oculta la violación y la muerte: cerquísima de nosotros. Se juega, se canta, se baila, se lucha, se llora y se muere en un día.
Si La vida es sueño susurra hondo al individuo sobre su papel frente al colectivo, El alcalde de Zalamea habla alto al colectivo sobre cada conducta personal. Habla de justicia. De un hombre contradictorio y lúcido que procura ser justo en un mundo que no lo es. De una mujer víctima de un hombre, un ejército, un país y unas leyes. De la violación de una persona, un pueblo y un orden civil, y del precio que cuesta hacerse responsable de no cerrar los ojos.
En algunas piezas calderonianas, los laberintos de la honra resultan lejanos a nuestra sensibilidad y entendimiento. Aquí, como nos razonaba el profesor José María Ruano de la Haza en su encuentro con el equipo artístico, honra equivale a dignidad y justicia. Todas las decisiones acarrean consecuencias. Como lectores y espectadores contemporáneos nos cabe añadir hoy el signo de interrogación al otro título de El alcalde de Zalamea: ¿El garrote más bien dado?
Dos palabras de moda nos venían a la boca al hablar de Pedro Crespo: asertividad y resiliencia. Hablando llano, Crespo es un hombre que piensa antes de actuar, que busca soluciones y que aguanta los reveses. Si tragedia es destino, Crespo es anti-trágico porque fabrica su propio destino, como Celestina o Alonso Quijano. Un alcalde paga el precio de su lucidez; ¿hace falta explicar por qué nuestra sociedad necesita esta obra?
La presente versión quiere lustrar el oro del verso calderoniano, con respeto pero sin reverencia, para que llegue al público el agua clara y directa de su poesía activa, limando aquellas palabras o expresiones hoy opacas o confusas, lijando ciertos pasajes para clarificarlos, descubriendo relaciones y correspondencias entre personajes y escenas, y dejando también espacio a lo que Juan Mayorga llama nostalgia de la lengua: el óxido de nuestro idioma viejo y precioso.
Pocas veces nos es dado trabajar junto a nuestros maestros. A mi maestra Helena Pimenta debo estos meses de cómplice pasión calderoniana y esta inmersión en la pequeña gran Zalamea de cultura española que es, desde hace décadas, la Compañía Nacional de Teatro Clásico. A la sombra de tal equipo y de una creadora tan entusiasta y generosa es fácil atreverse a crecer y gozar del camino. El principio de nuestra versión, tanto en la dramaturgia como en la puesta en escena, es pura Pimenta: la búsqueda de esencias, sentidos y sensaciones, jugando sin miedo cerca del territorio simbólico y poético del auto sacramental para que Zalamea sea vecina de cualquier pueblo del mundo.
De una sola vez a incendio/ crece una breve pavesa, dice el capitán refiriéndose a su repentina obsesión por una villana y a la esperanza de obtener su favor, pero podría referirse a este drama y su marea de inagotables versos llenos de vida que avanzan a dentelladas por la imaginación y la conciencia de cada espectador. Acción, humor, deseo, rencor, juego, desgarro, lealtad, delación, cariño, dolor, amistad, odio, poder, soledad… Todo en un día.
Álvaro Tato 





 










domingo, 16 de noviembre de 2014

Donde hay agravios no hay celos

Género: Teatro
Local: Teatro Pavón

Autor: Francisco de Rojas Zorrilla
Versión:  Fernando Sansegundo
Dirección:  Helena Pimenta  

Interpretes:  
Sancho: David Lorente
Don Juan de Alvarado: Jesús Noguero
Bernardo: Óscar Zafra
Don Lope de Rojas: Rafa Castejón
Beatriz: Marta Poveda
Doña Inés de Rojas: Clara Sanchis
Don Fernando: Fernando Sansegundo
Doña Ana: Natalia Millán
Mujer: Mónica Buiza
Acordeonista: Vadzim Yukhnevich

Información adicional:


Es una de las mejores comedias del Siglo de Oro que el público de la época y del siglo siguiente tuvieron ocasión de disfrutar en los escenarios, dado que fue una de las más representadas. Autores extranjeros seducidos por su ingenio y por su técnica, así como por la construcción de los personajes, la tomaron como referencia para títulos tales como Jodelet ou le maître valet de Scarron estrenada en París en 1643, o The man’s the master de Davenant, su heredera en lengua inglesa.

Trabajar hoy con esta pieza de Rojas Zorrilla supone una oportunidad extraordinaria de profundizar en los mecanismos de la comicidad, de disfrutar de la complejidad de unos personajes que haciéndonos reír, incluso a carcajadas, luchan denodadamente por encontrar una segunda oportunidad en su azarosa vida.


Helena Pimenta, como directora de escena y responsable de la CNTC,  considera imprescindible abordar este título que contrapone el honor a los celos, por tanto, al amor; que sitúa frente a frente a un rígido orden social y a la naturaleza que, mediante el juego del intercambio de identidades y del teatro dentro del teatro, trastoca la vida de los que realizan el intercambio, de los que los observan y participan de sus peripecias, y de nosotros mismos, público de hoy que mira a través de pequeñas rendijas lo que ellos son y lo que nosotros somos. La risa es nuestra aliada en este viaje por un Madrid decadente, heredero de una época de exaltación, donde un sentido del honor exacerbado impide que germinen la razón y los sentimientos. La maestría teatral de Rojas Zorrilla, su gran habilidad para crear comedia nos conduce, como en un encantamiento, al lugar donde habitan el amor y el perdón, al lugar donde pudiera renacer la inocencia.







video

sábado, 26 de octubre de 2013

La verdad sospechosa


Género: Teatro
Local: Teatro Pavón

Autor: Juan Ruiz de Alarcón
Versión: Ignacio García May  
Dirección:  Helena Pimenta  


Interpretes:  

Tristán: Fernando Sansegundo 
Don Beltran: Joaquín Notario 
Don Garcia: Rafa Castejón 
Letrado/Don Juan.de Luna: Juan Meseguer 
Jacinta: Marta Poveda 
Lucrecia: Nuria Gallardo 
Isabel: Pepa Pedroche 
Don Juan de Sosa: David Lorente 
Don Félix: Pedro Almagro 
Don Sancho: Juanma Navas 
Camino: Óscar Zafra 
Paje/Vendedor: Alberto Gómez 
Criada/Vendedora: Anabel Maurín 
Vendedora: Mónica Buiza 


Pianista: Miguel Huertas/Luis Noain 

Informacion adicional


La verdad sospechosa es la gran creación dramática del autor y una de las obras maestras de nuestro teatro. Se publica en 1630 atribuida a Lope de Vega, pero años más tarde aparece ya incluida en la segunda parte de comedias de Ruiz de Alarcón. Enredo amoroso y didactismo son dos ingredientes fundamentales de esta comedia seria articulada en torno a la figura de su protagonista, el mentiroso Don García. Su desbordante imaginación, que le lleva a creerse las fábulas que él mismo construye, y la no menos falsa, aunque no tan llamativa, actitud de los que le rodean, dotan a la obra de una atmósfera imprevisible que se mueve en un presente continuo, en el que se hace difícil distinguir la verdad. El autor pretendía contribuir con esta comedia moralizante a reformar las costumbres de una sociedad habituada al lujo de la Corte y a la frivolidad, empeño en el que se hallaba la dinastía austriaca del primer tercio del XVII. Una sociedad en la que el honor heredado se contraponía al honor nacido del propio valor personal. 


La mentira siempre tiene sus razones y, más allá de lo que llamamos mentiras piadosas, su objetivo es siempre sacar ventaja. Nos divierte y hasta nos enternece este trapacero, nos hacen reír o sonreír los sucesivos errores de interpretación y equivocaciones, nos hace reflexionar sobre el mundo ilusorio en el que viven los personajes de esta comedia irónica llena de hondura, tan alejado de la verdad y, por tanto, de la libertad.