Mostrando entradas con la etiqueta Pedro G. de las Heras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro G. de las Heras. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de enero de 2014

Carlota


Género: Teatro
Local: Teatro Maria Guerrero. 

Autor: Miguel Mihura
Dirección:  Mariano de Paco 
Interpretes:  
Pilar Castro, Vicente Díez, Pedro G. de las Heras, Natalia Hernández, Alberto Jiménez, Jorge Machín, Carmen Maura, Antonia Paso, Carlos Seguí, Alfonso Vallejo

Información adicional



En 1957, en el número 3 de la revista Primer Acto, Miguel Mihura confiesa que, al escribir Carlota, “quería hacer una simple comedia policíaca, que tuviese mucha trama y mucho interés, que fuese muy fácil de interpretar, y que gustase mucho a todoslos públicos”. Y añade, “pues bien, como me pasa siempre, la comedia me ha resultado más bien rara y ni el empresario, ni yo mismo, sabemos todavía qué clase de comedia es”.

Pasados 56 años de aquella inconmensurable aseveración, nos aventuramos a una nueva puesta en escena de esta estupenda Carlota, ententaremos dar una explicación al misterio de su catalogación, encontrar una resolución del enigma de Carlota: Carlota es, sin duda alguna, una magnífica comedia policíaca. Sí, pero es mucho más que una comedia policíaca, lo apuntaba Ricardo Doménech, porque es lenguaje y es también teatro en estado puro. Teatro del que debe atrapar al espectador desde el principio y no soltarlo hasta decirle fin. Quizá también sea, como tan acertadamente escribe Ignacio García May, “una de las más bellas y sorprendentes historias de amor contadas por la comedia teatral española a lo largo del siglo XX”. Amor, humor y muerte se entrelazan para hacer que el espectador permanezca interesado, en vilo y sonriendo durante todo el transcurso del espectáculo. Dijo Mihura en una ocasión que, como buen humorista, se ponía triste cuando el público se reía a carcajadas. Todo habría quedado en una simple anécdota más o menos graciosa, si, inmediatamente, no hubiese añadido que no es la risa lo que buscaba en su teatro, que se conformaba con la simple sonrisa. Una idea genial para el director. En 1957, año de escritura y estreno de Carlota, Mihura aportaba otra idea más, indispensable en mi opinión para este montaje, cuando aseguraba que había que darle al teatro lo que es suyo, la frase, el diálogo, lo que se dice, lo que se piensa. En 2013, buscamos con esta puesta en escena, un espectáculo en el que el público se vea inmerso en una historia policíaca con toda la intriga y el misterio que le son consustanciales, con todos sus alicientes y entretenimientos y en la que, además, brille por encima de todo la palabra y el diálogo del autor en boca de los mejores actores. En el propio texto de Mihura hemos encontrado todas las claves para su renovación, no había más que buscarlas, estudiarlas e intentar interpretarlas acertadamente. Mihura ya las había escrito hace más de cincuenta años. Todos los días, antes de empezar los ensayos, me sonreiré con ternura y responsabilidad cuando recuerde la cita de Mihura que más me gusta, aquella en la que dice “una obra montada por mi se entiende, pero montada por otro señor, aquello ni tiene gracia ni nada”. Acto seguido añade que “es muy difícil indicar el tono acertado para que no se pierda la comicidad”. Una vez más ¡gracias! por la idea. La clave de este montaje y de todo nuestro trabajo estará y se centrará en la búsqueda de ese “tono acertado” de la obra. Quizá el camino nos lo estaba mostrando, como en tantas otras cosas, Adolfo Marsillach cuando, hace ya tanto tiempo, nos decía que había que “empezar a hacer en serio el teatro de humor”. Para terminar, si algo ha sido imprescindible para este montaje, y nunca se lo podré agradecer lo suficiente, ha sido la confianza de Ernesto Caballero, que me descubrió Carlota y que ha puesto toda la infraestructura del Centro Dramático Nacional que dirige, y su magnífico equipo humano, al servicio de esta puesta en escena de la obra de Miguel Mihura.

Mariano de Paco











dossier
video

sábado, 4 de octubre de 2008

La fierecilla domada

Género: Teatro
Local: Teatro Albeniz
Autor: 
 William Shakespeare
Director: Mariano de Paco Serrano
Interpretes: 
Alexandra Jiménez, José Manuel Seda, Mario Martín, Carla Hidalgo, Pedro G. de las Heras, Francesc Galcerán, Bruno Ciordía, David Alarcón, Óscar Oliver




Información adicional: 

Aunque La fierecilla domada está concebida formalmente como un divertimento, es mucho más que la historia de las relaciones de poder en el matrimonio de Petrucho y Catalina. El espectáculo contiene una carga subyacente de intenso erotismo entremezclado con una trama secundaria de ecos románticos, de cambios de personalidad y de disfraces.

Sin embargo, Shakespeare vuelve a poner de manifiesto, de una manera lúdica y subversiva, que la idea del auto-conocimiento es una falacia en el ser humano: siempre existen resquicios por los que fluyen los sentimientos y las pasiones. Shakespeare juega en La fierecilla domada con los límites de realidad-ficción.

El recurso de los ‘cómicos’ transmisores de historias, utilizados magistralmente por Shakespeare en tragedias como Hamlet o comedias como El sueño de una noche de verano palpita de manera fundamental para la completa comprensión del sentido de esta fierecilla. La obra aborda en sus varias tramas el problema de la identidad.

En la comedia se entrelazan dos argumentos: La trama principal muestra a varios pretendientes que se han congregado en casa de Bautista Minola para pedir la mano de su hija Blanca. Pero Bautista se niega a casar a Blanca hasta que haya desposado a su hija mayor, Catalina. Petrucho, un caballero de Verona llega a Padua en busca de una esposa rica y escoge a Catalina a pesar de la mala fama que tiene ésta. Cuando el nuevo matrimonio acude a casa de Bautista para las bodas de Blanca, todo el mundo queda admirado del gran cambio que se ha producido en Catalina.

SINOPSIS


La comedia se abre con la burla a un borracho, al que hacen creer que es un rico señor y le invitan a presenciar la función “La fierecilla domada” sobre dos hermanas, Catalina, la mayor, de la que los hombres huyen a causa de su carácter, y Blanca, la menor, que es cortejada por varios pretendientes. Su padre decide que la menor no podrá casarse hasta que no lo haga la mayor, para desesperación de los aspirantes a Blanca, ya que consideran imposible que esto suceda. Pero aparece Petrucho, que decide hacer frente a la “fiera” y domarla.
Así concibe Shakespeare, creador de una importe galería de mujeres indómitas y hombres desalmados, esta “Fierecilla domada” una de sus más divertidas obras que pone en los diálogos todo su ingenio y agudeza para despertar la sonrisa del espectador. un guiño del autor al público y confiere a la pieza modernidad y lúdico juego de comedia en estado puro, un perverso cambio de papeles hasta la caída de la máscara una vez terminada la representación.